Galileo

7 oct 2009

Al borde de amarte

Destellos incoherentes,
en tu piel inerte,
que grave fue verte;
pero que paraíso es tenerte.
Subiendo a los ombligos pertinentes
de horizonte hasta poniente,
siempre en tus brazos ir a pensarte,
pensarte dormido entre tus senos de mi muerte,
olvidarte mientras vivo y recordarte
mientras sueño, fantasía de postrarte
bajo la oscuridad del sonido de respirarte,
anhelarte hasta el borde de amarte.

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