Galileo

30 mar 2010

Paraíso

Hoy quiero decir mis sentimientos,
tenderme a este vago cielo
acostado desde el infierno,
alumbrado desde el destierro.

E incandescente pasan mis sueños,
arrojados, mis pasos de enano,
van arrumbados al epílogo de su entierro.

En el aura se viste un color,
de sus listones brilla el ardor,
corazones y muecas levitan en el resplandor,
es ahora, la hora del dolor,
ahora, la hora de amor.

Rimas bajo la estación
los paisajes atardecen la tarde
los búhos dibujan al dibujo;
¡ah, divina naturaleza!,
última plenitud de belleza,
paso en las praderas
sobre tus rebeldes entrañas,
me cubro de tu ilusión
cuando bailo con el sátiro de tu corazón.
Y la noche me rocía tus llamas,
mito de toda oración,
clarín de estrofas a pasión.
Y el viento me susurra
sus sinfonías de silencio,
misterio de perfección
perfección del siniestro corazón.

Nadando sobre estos sentimientos
que se pliegan en un rincón,
los volcanes escriben los bosques,
bosques raquíticos del cielo,
último rincón del infierno.