Galileo

27 abr 2009

Nuevo fin de nuevo

Suaves mazos se reparten la vida de mi azar. La muerte saca una carta entre los centauros bosques de la humanidad, la vida se roba otra carta sobre los faunos rituales del odio, el espejo guarda entre los laberintos la tentación de arrojarme al paraíso, el amor reparte sobre su mano las ejecuciones certeras de su trampa, las lágrimas secan la sangre de naipes revueltos ante la noche de ajedrez, lo sueños levantan y levitan el suelo entre succiones de realidad, el destino ríe entre las orillas del tiempo y apuesta entre la lluvia el cuerpo de su suicidio; las horas pasan entre eternos sufragios. Pero yo sigo sudando entre la noche, suspirando el anhelo de jugar cuando solo me encuentro; silba el silencio al atormentar mis deseos, despierto volando entre alucinaciones y veo la orilla de la luna; ella comienza a comer mis ojos mientras caigo entre las fauces de mi esclavitud. Por último apuesto la pauta de la agonía y acabo perdiendo la esperanza de vacío; todo termina con la sonrisa del final.

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