Galileo

30 nov 2025

Fascinación primera mientras lunas de noviembre transcurren sobre tu imágen suave de Vampii

Fascinación primera mientras lunas de noviembre transcurren sobre tu imágen suave de Vampii
Conocía tu nombre
envuelto en confiterías de seda

conocía ese dulce esplendor
de tu ojos, devueltos distintos
trás cada delicado parpadeo

conocía la pausa de nuestros
fantasmas sin aseverar apariciones

conocía la ciudad, densa
alistada, siguiendo tu ritmo

pero así cerquita

con nuestras sombras
desvanecidas entre tacto y luz

entre la dilación unísona
para escurrir en miradas

te descubro libre, brillante sobre la compaginación
suave de las lunas de madera, así cerquita
con el delicado contorno de tu aroma y con la fascinación ligera de nuestras manitas juntas, manitas de Venus naciente, espumas sin contorno que surgen desde la tersura, así cerquita con un noviembre entre nosotros: adivinar en nuestros labios los lucientes hechizos vampiis, adivinar los delirios acompasados de tu nombre de paraíso: Angélica, nombre para recordar la resonancia perfecta y alargar el delirio mientras deslizas la palabra deseo sobre mis labios, alargar nuestro aliento sobre el frío develado de la noche, breves toritos balbuceantes, breves toritos desaforados de noche pero aún arando constelaciones con la dilatada, hilvanada sensualidad de vino blanco sobre copitas rojas: ¿aún mis labios no son carmesí?, ¿aún el incienso ascendiendo sobre la ciudad? Beber suavecito cada beso tuyo, el corazón buceando en tus manos una superficie agitada, nuestras muñecas cerquita, el delicado delineado de tus ojos: fascinación primera. Conocía la pequeña oscuridad en los márgenes del café, las confecciones de las palabras en su lento musitar de estrellas y claveles; conocía los dédalos que acarician la recursión de los espejos pero sé que disfruto no recordarlos mientras te siento así cerquita, con tus deditos rojos. Trazos diáfanos de nuestras oscuridades rendidas, sensualidad en tu mirada, primera ola de versos, centellas de tus lunares sobre la suavidad latente de dilatar la vida cerquita de tu cuello. Besa siempre la dilación suave de nuestros números imaginados: 5, 14, 1. Besa siempre cada pliegue de mi piel: 17, 9, 11. Muerde siempre mi cuellito aunque los fantasmas nos vean con su mirada de tulipanes sonrojados. Marca siempre mi cuello con tu boca. Mis manos sobre tu carita olvidan toda definición de tacto y sólo siguen la suavidad deliciosa de tu piel: cada lunar con su balance de estrella mayor, cada lunar suelto en su luciente lugar de tu cuerpo. Agitar el universo para morder tus hombros. Encender cerillos con las yemas para delinear y aprender tu cadera. Nuestras muñecas cerquita, tu carita juguetona se lleva mi pulsera: frunces poquito tu nariz, imperial y hermosa: fascinación primera: talismán, las esferas negras llevan el pulso de mi agitado corazón, el amarillo gravitando cerca de nuestros nombres. Siluetas entremezcladas: me gusta saber que mi sombra continúa cerquita de la tuya, hacia el éxtasis marmoleado de la niebla. Cuentos árabes sobre la historia infinita del momento de tu naricita fruncida con tu carita hermosa. Esto debe ser el amarillo ocre, los negros deslizados de Sor Juana sobre el óleo préterito de la noche. ¿Se ha portado bien mi pulsera contigo? ¿Te habla de las esferas celestes y las cartas estelares? ¿Te acompaña? Mi respiración se mantiene acompasada mientras tu manita sobre mi cara con tus dedos flotando: la telita negra me acaricia, los ojitos cerrados que miran hacia nuestros interiores. Cada ola regresa hasta perder su sitio de origen, oscilación primera de tu nombre transcrito sobre la playa. Toritos desbordados sobre el dislocado mar. Toritos dislocados sobre cada deslizamiento de nuestros labios. Toritos deslizados sobre la profundidad descollada de tu voz. Toritos descollados mientras marcas tu nombre sobre mi cuello, erotismo de cisnes soñando. Toritos soñados sobre la espesura de tu brillo. Toritos brillos por todo tu traje de vampii mientras te pierdes en la oscuridad para equilibrar tu resplandor. Toritos vampiis en la lasitud de tu carita detenida en mis manos.

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