21 ago 2014
Revelo de Adán en una esquina sin su vieja / noción de mujer ahora dicha como Dios / como gota que celebra su caída en el cumulo de gravedad / 5 km aún de trayecto / y 3ª epifanía de escuchar una voz aguda / que le conduce al silencio.
Vino la luz,
sonreímos
juntos esa noche
junto a la noche.
Era tu reino,
lo vi ese día:
la luminiscencia era
demasiado para ser siempre.
sabíamos
que huir
ya era necesario.
Recordé a la otra,
supe,
trágico y
entre amargo
del cambio próximo
de lengua,
deidad a decir:
ella, ahora, es.
Ninguna torre
nos superaría desde
entonces
junto a esa noche.
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